Estoy acostumbrada a pensar mucho.
A pensar en todos los detalles, en las cosas buenas y malas, explicándo los por qués de toda situación.
Pero creo que ya me he cansado un poco.
Frenar lo que se siente por pensar, le quita a la vida ciertos gustos que antes saboreaba.
Hoy no sé de sabores y quiero volver.
No sé como librarme de las ataduras. No sé cómo entregarme.
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